Reinician operaciones turísticas Varadero y Ciénaga de Zapata

Maritza Tejera García

VARADERO.- Los hoteles Club Kawama y Villa Tortuga, del Grupo Hotelero Gran Caribe, reciben desde ayer por la tarde los primeros huéspedes del país, con lo que se reabre la temporada turística en el reconocido balneario cubano, acorde con el protocolo correspondiente a la primera fase de recuperación después de la covid-19.

Así lo dio a conocer en horas de la mañana de este viernes Ivis Fernández Peña, delegada del Turismo en la occidental provincia de Matanzas, quien especificó que al unísono iniciaron la prestación de servicios para el mercado interno las villas Girón y Playa Larga, así como la base de campismo, en el sureño municipio matancero de Ciénaga de Zapata.Foto de Martha Fernández.

Para retomar las operaciones turísticas iniciales se tuvieron en cuenta las instalaciones de mayor ocupación por el mercado interno en los últimos cinco años.

Se anunció asimismo que a partir del cercano julio se incorporarán al servicio Meliá Internacional y Arenas Blancas, ambas también de Gran Caribe en la Playa Azul, y las ofertas de IslAzul, menos las que se encuentran en reparación como Sunbeach. En los primeros tiempos las entidades llenarán el 30 por ciento de sus capacidades aunque, paulatinamente, se podrá llegar hasta el 60 por ciento de ocupación, siempre con las regulaciones y medidas dictadas para la etapa.

La delegada del Turismo aclaró que no serán estos los únicos hoteles que se abrirán al mercado cubano en el verano y que ello depende de la demanda. Mencionó la próxima reapertura de Brisas del Caribe, Tuxpan, Bellacosta y Sol Palmeras –este último remozado con exquisitez-, todos de la cadena Cubanacán. Caleta y Playa de Oro también entrarán en ocupación de forma paulatina.

Los hoteles reinician su atención a turistas con todos sus servicios. Y desde ya se mantienen abiertos los puntos náuticos y la red extrahotelera. Valga aclarar que el delfinario, de tanta aceptación entre grandes y chicos, es objeto de una reparación capital en la actualidad.

Las reservaciones pueden adquirirse en los puntos de venta y online por medio de Transfermóvil.

Fernández Peña se refirió a que para el segmento poblacional sin posibilidades de alojarse en hoteles, villas y casas de renta de las cadenas, hay una variedad de excursiones en oferta muy atractivas. Y especificó que los extranjeros residentes en Cuba también pueden realizar reservaciones de alojamiento.

La delegada del Turismo en Matanzas recordó que el 7 de marzo último la provincia tenía más de 34 mil turistas, de los cuales solo dos se enfermaron con la epidemia. De entonces a acá los trabajadores de esta rama han realizado disímiles mejoras a inmuebles y productos turísticos con el fin de brindar un servicio de mayor calidad que el brindado hasta la actualidad. Conferencia de prensa. Foto de Martha Fernández.

Las informaciones fueron ofrecidas hoy en conferencia de prensa efectuada en salones del Centro de Convenciones del Meliá Internacional, en la Playa Azul.

Hoy vi un Varadero vacío, con un mar incitante, que se irá llenando, poco a poco, con la prestación de un servicio de óptima calidad, gracias al deseo y el esfuerzo de un contingente de trabajadores ansiosos por retomar el lugar que el balneario siempre ha tenido: la “playa de oro” de los cubanos y de parte nada despreciable de los foráneos.

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Los abrazos que están por venir

Por Maritza Tejera García

¿Qué diría mi abuela si supiera que en pleno siglo XX! una gripe detuvo al mundo? ¿Qué podrían las pócimas de mi bisabuela, yerbas aromáticas endulzadas con miel de abeja, ante la fuerza arrasadora de la epidemia? Es algo inimaginable, increíble.

Recuerdo los cuentos de mi abuela de cuando tuvo tifus. Decía que la metían en una tina llena de agua para bajarle la fiebre, que se le cayó el pelo lacio y le salió crespo. Así justificaba aquella melena, que siempre vi corta y ensortijada.

El silencio se aviene bien con los matanceros de ley: de espíritu lánguido, melancólico… y hasta la soledad armoniza un poco con los nacidos entre ríos, en una ciudad cruzada por puentes que la sostienen. Sin embargo, este encierro obligado, la ausencia de voces y ruidos cotidianos, oprime lastimosamente eso que te queda como corazón.

Las fotos familiares de allende los mares traen calles y plazas desiertas. Desde la cocina de su apartamento en Luanco, Frank Enrique me envía una imagen de un banco solitario bajo una farola. Y me dice que es el refugio diario de un señor que se pasa de tragos, pero es muy buena persona. (¿Lo extraña…?)

Enriquito y Jonathan ponen luces en los canteros del patio para iluminar las noches, como si fuera fiesta. Al menos se ve bonito. A mí se me antoja que con ello ahuyentan la soledad.

Rolando escribe desde Aragua donde junto a otros médicos cubanos hace gala del heroísmo de los paisanos y cada día acude al CDI (Centro de Diagnóstico Integral) a identificar posibles casos de la epidemia.

El imponente escenario del Bolshoi trasmite para el mundo por Internet un Lago de los Cisnes inigualable, como solo los rusos lo saben bailar. Es un regalo para los que pueden acceder en cualquier parte del orbe a esta joya de la danza universal, sin costo alguno, sin taquilla agotada. Es la ofrenda de los bailarines del famoso teatro europeo en este trance que vive la Humanidad. Es una tregua en medio del desastre.

El Papa abre las puertas del Vaticano y eleva su plegaria a Dios, solo, ante una Plaza de San Pedro desierta.

Mientras chinos y rusos se afanan por llegar a la Luna y hasta un “loco” como Elon Musk envía a la órbita de Marte un automóvil eléctrico de su propia compañía, a los humanos se nos desgarra el alma en la lucha contra un estado gripal. Parece ciencia ficción, fantasía, karma…

En casa, Ian sube y baja escaleras, mira hacia afuera por las ventanas, quiere cantar de madrugada, asume como una moda lo que todos llevan para taparse nariz y boca… No sabe, a ciencia cierta, qué es lo que le pasa al mundo al que hace días no puede asomarse.

Yo, con mi oficio de ermitaña, que amo tanto estar en el hogar junto a los míos, me siento amenazada y eso me asusta. Tengo prohibido besar y abrazar, algo inherente en mí. Me siento extraña y hasta sugestionada. Y me agrede el egoísmo de algunos pocos que no ven más allá de su propio lugar.

Mi alivio es mi hijo, enfrentándose a las calles para sustentar a la familia. Mi alegría es esa canción nocturna que en medio de la noche Ian “entona” para, según él, dormirme. ¡Bendita la madrugada que trae consigo la vocecita más amada! Reproductor de audio00:0000:00Utiliza las teclas de flecha arriba/abajo para aumentar o disminuir el volumen.

Mi esperanza es Venecia, único lugar del mundo adonde un día quisiera ir. ¡Ay del que no sueña! Y sus canales, sin góndolas cobijando amor, sin navegantes, cuyas aguas han recobrado su esplendor y hasta sus peces se dejan ver.

Mi ilusión es que, como en Venecia, la Humanidad haga un concilio con la Naturaleza y pare ya. El Universo se cansó de ser atropellado y hoy sufrimos la maldad.

Cuando esto sea solo recuerdo –uno que no podremos olvidar-, cuando la Humanidad recobre el equilibrio, abrazaré a todo el que me encuentre, hasta a los desconocidos, será un abrazo largo, fuerte; saldré a bailar a las calles … ¡Le habremos arrebatado la corona al virus más agresivo de la historia!

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Cárdenas, Jovellanos y mi abuela

Por Maritza Tejera García

Tranvía del barrio de Pueblo Nuevo, del que Sáez es una de sus calles.

Cárdenas estuvo siempre entre las ciudades más desarrolladas de Cuba. Centro de la industria azucarera cubana durante dos siglos y donde se inaugura el primer servicio público de alumbrado eléctrico del país en septiembre de 1889, entre otras cien primicias, sus hijos se vanaglorian de haber nacido en la ciudad donde el 19 de mayo de 1850 se izó por primera vez en la Isla la enseña nacional.

Con todos esos orgullos, en el verano de 1913 nació en esa urbe mi abuela, la tercera y más pequeña hija del matrimonio de una cubana y un asturiano. Obligada a trasladarse con sus hermanos al lugar de origen de su madre, por la separación de sus padres, no asumió nunca a la cosmopolita Cárdenas como su tierra natal, sino al humilde Jovellanos de principios del siglo XX, tierra que la vio crecer, casarse y procrear.

No sé cómo sería la casa donde descubrió el mundo en Cárdenas, pero estaba situada en la populosa calle Sáez, una avenida de doble vía, que aún hoy conserva un trasiego considerable.

Pero ella añoraba con mucho amor la fresca quinta de madera adonde fue a residir -preciosa en mi memoria- con la familia materna. Situada un poco más allá de la línea del tren que pasaba por detrás de la antigua fábrica Gravi, tenía un patio con árboles frutales que era un verdadero paraíso. El tiempo, inexorable, se llevó todo aquello y lo único que dejó fueron los recuerdos.

Los personajes de sus cuentos –parlanchina y con una bis cómica envidiable-, siempre fueron de Jovellanos: los zapatos de Feíta; Loreto, la que revivió; el farmacéutico y el OK Gómez Plata…, en fin, toda una estampa del centro de la provincia de principios de siglo. Puedo “recitarlos” de memoria.

Nunca le pregunté cómo la familia se trasladó a Matanzas y a La Habana. ¡Se me quedaron tantas cosas por saber y muchas más por decirle!

La primera vez después de graduada que tuve que ir a trabajar a Jovellanos, a su hospital, fue ella quien me dijo que estaba en la calle Alcalá y me explicó cómo llegar allí.

Sin embargo, nadie puede renunciar a su origen. Por eso conocí Cárdenas desde muy temprana edad y los lugares que ella recordaba con más vehemencia: su museo y la, otrora famosa, plaza del mercado. No hubo un fin de año en que no nos trasladáramos a su plaza del mercado a adquirir la comida, los dulces y los víveres de Navidad. Fue allí donde me compraron mi primera muñequita de trapo, que tenía, curiosamente, la carita de losa.

Mi abuela no negaba ser de Cárdenas, en el fondo se sentía orgullosa de tener sus raíces en tan ilustre lugar. Pero era tan leal, tenía un sentido de lealtad tan ascendrado, que no quería ni por nada del mundo que su Jovellanos querido quedara disminuido ante la opulenta Cárdenas.

Había heredado el físico y el carácter de su padre y enarbolaba, no sin cierto rango, su apellido asturiano poco común: Ferrándiz, que la mayoría de las descendientes hembras dejaron perder y que hoy solo se conserva en dos hombres de la familia. Nos pasamos la vida rectificando ese apellido, porque en documentos, legajos, remitidos, historias clínicas y todo en lo que hubiera que poner su nombre lo cambiaban por el más común Fernández.

Este mes serán 23 los años en que se despidió repentinamente, sin darnos trabajo. Nos ahorró el dolor de verla encamada, inútil y en seis días después de un infarto cerebral –igual que su madre-, nos dejó un vacío que aún busco llenar.

Después de su partida la nostalgia me llevó a Cárdenas para tratar de saber algo más de ella. Nunca recordó en qué calle había vivido, ¡tan pequeña se fue para su Jovellanos! Gracias a la amabilidad del Registro Civil cardenense pude levantar el árbol genealógico de esa parte de mi familia y me ocurrió una cosa curiosa que a ella le habría provocado mucha risa.

Mi abuelo era un marinero cardenense -¡válgame Dios!- y el hogar de los Ferrándiz Vera quedaba en una de las tres avenidas más anchas de la ciudad, como ya mencioné, en la transitada Sáez. Ella había nacido el 25 de agosto de 1913, fecha en que siempre celebramos sus cumpleaños, pero en su inscripción de nacimiento rezaba 24 de septiembre de 1913, fecha en que la inscribieron.

La calle Sáez en 1950.

Se pasó la vida protestando porque su carné de identidad decía que sus nombres eran María Emilia, pero ella aseguraba que se llamaba Blanca María Emilia. No tuve más que reírme cuando descubrí el origen de la confusión. En las notas marginales en uno de los tomos de nacimientos de 1913 en Cárdenas se leía Blanca, por el color de su tez, y a continuación, después del margen, María Emilia, hija de Don Ángel Ferrándiz y Doña Ramona Ciriaca Vera y Piloto.

En alguna ocasión el funcionario público que emitió su inscripción de nacimiento incluyó por error Blanca en el nombre. Y desde entonces ella misma se adjudicó los tres apelativos.¡Eso le hubiera resultado muy simpático!

Mi madre nació en Jovellanos, pero ya ella se había asentado en Matanzas cuando mi hermana y yo vinimos al mundo. Si alguna vez por mortificarla le decía: ¡Jovellanos, pueblo oscuro!, entonces se acordaba de que era hija de asturiano y arremetía con una jerga ininteligible contra mí.

Amo mucho a mi ciudad, está dentro de mí. Ella me enseñó a querer la tierra donde despiertas a la vida. Me llevó a sus mejores lugares: el mar; la Ermita de Monserrate, donde tengo una foto en sus brazos con apenas dos años de edad; la preciosa botica de Triolet, con sus largas batas blancas, su corbata y sus espejuelitos redondos; el Parque de la Libertad; los alrededores de Sauto y los cercanos Bomberos; y las calles matanceras, famosas por su trazado: la oscura y silenciosa Río; la engalanada Medio, llena de vitrinas iluminadas; Milanés, por donde vaga el espíritu del poeta; Contreras y la apacible Manzano.

Muchas veces, menos de las que quisiera, me parece verla sonriente pasar en un tranvía camino a la eternidad. Y, claro, es cierto, cuando creces repites en tu vida lo que siempre viste hacer, no como erróneamente se cree, lo que te dicen. Fue de ella de quien aprendí a ser la abuela que hoy soy.

Y aunque soy matancera “de pura cepa”, bendigo a Cárdenas y a Jovellanos, las tierras que dieron vida a un ser tan especial.

El parque cardenense de Espriú en 1951.

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Preservemos Sauto, principal plaza cultural de la ciudad (+audio y fotos)

Por Maritza Tejera y Gicel Guerra de la Riva

El centenario teatro Sauto desde el 12 de octubre de 2019 se inserta en la vida cultural de Matanzas para beneplácito de su más fiel público. Retornaron las noches de esplendor y en medio de la Plaza de la Vigía cada semana los citadinos se reúnen para disfrutar lo mejor del arte y la cultura. Lee el resto de esta entrada

Sauto y sus fieles guardianes (+audio y fotos)

Por Maritza Tejera García y Gicel Guerra de la Riva

Volver la mirada al teatro Sauto no es reiterar algo bien conocido, sino valorar en su justa medida el esfuerzo que costó restaurar hasta la médula la prestigiosa plaza cultural, a la vez de hacer notar al público la importancia de cuidar este patrimonio matancero. Lee el resto de esta entrada

Una mirada a la reparación capital del teatro Sauto de Matanzas (+audio)

Por Maritza Tejera García

Sauto será siempre noticia. Siempre habrá algo nuevo que hablar del coliseo. Sus rincones aún esconden historias no contadas, misterios, mitos y leyendas de 156 años. Por eso no es recurrente volver la mirada al teatro matancero, el más emblemático de los de su tipo en Cuba. Lee el resto de esta entrada

Bailar con el corazón

Por Maritza Tejera GarcíaLas Sílfides.

La primera bailarina Viengsay Valdés, subdirectora artística del Ballet Nacional de Cuba, explicó anoche en un Teatro Sauto colmado de público, que a pesar de la noticia del fallecimiento de Alicia, la compañía había venido a hacer “… algo que, simplemente, ella nos enseñó: bailar con el corazón.”

Y enfatizó: “Sauto tiene hoy el honor de ser la sede del primer homenaje a nuestra Alicia”.

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TV Yumurí: 20 años con programas para niños y jóvenes en su parrilla

En hermosa jornada devino el Onceno Evento de Realizadores Barquito de Papel, cuya principal motivación esta vez fueron los 20 años de la programación para niños y jóvenes de TV Yumurí.

Ese espíritu emprendedor de sus creadores: la incansable Fara Madrigal y el director, Jesús del Castillo, los llevó a conformar un programa que, además de reconocer a hacedores y colaboradores, convirtió la cita en un espacio de encuentro anual para actualizar la proyección de la temática infanto-juvenil en la televisión matancera.

En esta oportunidad el evento estuvo dedicado a Gudelia Mesa Herrera, máster en Didáctica de Geografía, gracias a cuya asesoría Barquito de Papel ha visitado ya 900 destinos. Lee el resto de esta entrada

Volvió a latir el corazón de la ciudad (+ audio)

Volvió a latir el corazón de la ciudad. Sauto es como el corazón de mi isla, esta pequeña porción de tierra rodeada de agua donde nací, crecí y aún persigo sueños. Cuna de románticos, de bardos y bohemios, trashumantes bebedores del Pon Pon. Matanzas es mi isla y Sauto su corazón.
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La fórmula que se impone es la de la exigencia y el control

Por Maritza Tejera García

El éxito sobre las adversidades provocadas por el déficit de combustible en los últimos días estriba en la exigencia, el control y el cumplimiento a cabalidad de las medidas adoptadas para salir airosos del momento.

Ese es el ánimo que debe embargar a todos, sin dejar para mañana, ni para otro día, lo que es tarea imperiosa de hoy.

En el chequeo de ayer domingo en el Palacio de Gobierno salió a relucir que el plan de ahorro de energía se cumplió al 98,4 por ciento, aunque cuatro municipios no llegaron a los estimados previstos: Matanzas, Cárdenas, Perico y Calimete. Lee el resto de esta entrada